El cuaderno del bolsón
Sevilla-v-Real-Betis-Betis-Caro-L-vies-with-S_3100269

Acto 1. Las bodas de Adán

Nervión fue Heliópolis. Las aguas iracundas del Guadalquivir se tiñeron de verde y blanco (y por hoy, de negro, quizá por la noche diáfana). La Torre del Oro es de esmeralda. Las campanas de la Giralda replican vigorosas y tronadoras “Al final de la Palmera”: “¡viva er Beti manquepierda!”; el repiquetear metálico penetra las blanquísimas paredes del Barrio de Santa Cruz, les brotan miles de cortaduras verduscas, desde el Patio de las Banderas y hasta La Puerta de la Macarena. La palma que blande el Giraldillo apunta hacia Heliópolis. El Guadalquivir es Betis, otra vez. Lope de Rueda y una loa a Adán, guardián insigne de la Puerta del León y los Reales Alcázares, desterrado de Madrid, cuyo rol era velar por las puertas traseras de Valdebebas. Por la noche del 13 de marzo (San Rodrigo), cuando la capital europea se apostó en Sevilla, quedó proclamado que Betis es de Sevilla y Sevilla fue del Betis. Y de Adán.

Sevilla es la pasión absoluta; que tiene un color especial, dicen. Enamorarse de Sevilla, o en Sevilla, es peripecia inminente. Profieren los versados que la pasión total sólo es alcanzable en un paseo sobre el Puente de Triana, sobre el calmo río iluminado, en los labios de un(a) sevillano(a), amantes celosos, pero en cuerpo y alma: “pero si yo te quero dehde shiquetito, joer. Con to’ mi arma”. La ciudad que asecha que advirtió García Lorca. El Sevilla de Emery, santurrón, adoleció de aquello. Fue un acto de fe perpetuo, con oración y sin acto de contrición. Un rosario de golpes al pecho; “la mía culpa”. La hostia sin sangre –y el Sánchez Pizjuán, antes que un templo en regocijo por la cita de gala, un coctel de ‘¡hostias!’ furibundamente espetados, nada muy sacro: ‘hostia, tío. Que ehtos son muy maloh. Joer”. Blasfemia. Fue el Sevilla muy noble (en exceso), poco heroico (ídem) y de ‘invicto’, mejor callemos. Fue Bartolo cortejando a Rosina; Don José implorando el amor de Carmen. Empero, el ‘gitano’ Betis de Calderón, ávatar del exiliado Pepe Mel, incursionó en Nervión con la gallardía de Escamillo, la confianza de Figaro, y una pizca de la fe que le reboza a su feligresía, a pesar de los tiempos tan ruines: “maquepierda”. Musho, Beti.

 “El amor es un pájaro rebelde”. La oncena de Emery coqueteó con la meta de Adán desde que el pasodoble de Cakir activó la batalla a muerte por un amor largamente cotizado: la Sevilla amada, deseada. Guerra civil por un corazón y la eternidad; como en Troya. El caudillo blanquirrojo fue excesivamente retórico y siempre erró la palabra final. En la Sevilla que enamora al río, y al cielo que viste de azul, la esterilidad en el galanteo y presumir de serlo es considerado muestra de petulancia. Adán venció el duelo a espadas con Bacca. Luego, su pierna endilgada evitó la caída de la Puerta del León. Los requiebros de Adán cortejaban a la Sevilla ruborizada, coqueta, gitana, radiante bajo el reflejo de la luna andaluza. Un ‘peaso de tía‘, vaya. Empujado por la valentía del guardián bisoño, el ejército bético redobló los esfuerzos por la conquista. Juanfran escapó por el Parque de María Luisa y Baptistao se arrojó violento con cabeza en alto; el hombre proyectil; la Torre Blanca había caído. El Sevilla aquejó el vituperio, limpió la sangre, invocó a la caballería y se abalanzó sobre Adán. Nervión hervía: “se ehtá armando er follón”.

Las plegarias del blanquirrojo a la Virgen de los Reyes no fueron sinceras. “Y es por eso que hoy vengo a verte”. El ahínco de la parroquia sevillista no era suficiente; ya había perdido demasiada sangre. Sus oraciones eran cada vez más inteligibles mientras a cada segundo empuñaba la espada con menos fuerza. Mientras, Baptistao se paseaba boyante en el Patio de las Doncellas al tiempo que Cedric recorría la Alameda de Hércules y pintarrajeaba las vetustas columnas romanas de verde y negro; ‘ehtá tocando loh cohjone’ , pues. Fue entonces cuando Gameiro, con el dedo sobre el gatillo, apuntó hacia la Giralda cuando Adán yacía moribundo, con la mirada perdida y la llaves de la Catedral de Santa María de la Sede entre dedos. Si le dejó vivo por una súbita epifanía de que el amor de Sevilla debía corresponder, por decreto celestial, al guardián casi vencido, o por mera bonhomía, eso será siempre un misterio: “¡hostia, tío! A tomar por culo. Si el casharro no ha servio”. El Sevilla entró en trance. Y murió cuando de las reservas surgió Salva Sevilla, cuyo muletazo sobrecogedor, tanto que reverenciaría Joselito, antecedió la estocada final. El Sánchez Pizjuán fue La Maestranza; el césped el ruedo, la muleta su pierna refinada, y la sangre, la sangre. Y olé. Paradojas, Salva Sevilla fue sinónimo de ‘Hunde Sevilla’. “Mi Sevilla, Sevilla, Sevilla. Aquí estamos contigo, Sevilla”. Silencio.

487958_508932682489402_240397004_n

Rakitic, Bacca, Iborra, Fazio, Gameiro, Vitolo, et.al, todos, fantasmales, fueron aprisionados en las mazmorras de la Torre del Oro cuando la noche sevillana cayó: qué caló ase, y aún no eh verano. Adán hizo su hogar los Reales Alcázares y el corazón de la centelleante damisela. Su carruaje nupcial marchará por la Plaza de España. En la boda habrá gazpacho y pescao frito. Mientras, contempla el crepúsculo sentado en un bar de tapas de frente a la Giralda, con un vaso de manzanilla en la mano, una caña de Cruzcampo en la otra, y la mirada atontada de su adorada. Recita a Antonio Machado mientras cruzan sobre el Puente de Triana, sobre el calmo río, ahora tinto de verde, verde como el Betis, tras el beso más dulce de ‘tós’: “La primavera besaba / Suavemente la arboleda / Y el verde nuevo brotaba /Como una verde humareda”. Pero aún no es primavera en Sevilla.

This entry was published on March 14, 2014 at 6:21 am. It’s filed under Crónicas fútbol, Deportes and tagged , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: